Recursos Para Afrontar Tiempos Difíciles

Coronavirus

22Mayo 2020
Recursos Para Afrontar Tiempos Difíciles
Artículo de Ana María Molina Fernández. Psicóloga Clínica.
Pensamientos y Emociones están tan estrechamente ligados que los unos determinan las otras. Así como las cadenas de pensamientos negativos circulando por nuestra mente originan emociones negativas y con ellas nuestro malestar (físico y psíquico), los pensamientos positivos actúan de igual manera pero en sentido contrario, es decir dan lugar a Emociones Positivas que son las responsables de nuestro bienestar.

Y quizá alguno se pregunte qué tiene esto que ver con el meollo de la situación actual, cuando lo que más puede preocupar es la salud, los riesgos de contagio ante el COVID19, la situación laboral y económica en la que muchas, muchas personas han quedado ante el obligado cierre temporal de negocios y empresas, el duelo por los que se han ido, qué ocurrirá en un futuro a corto plazo etc. “Estos psicólogos tienen unas cosas…”     Son necesidades primarias y por tanto preocupaciones primarias, pero mantener nuestra mente y ánimo en positivo es vital para sobrevivir en tiempos difíciles. Seguro que casi todos conocemos la sabia cuarteta del pensador y escritor español Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. ¿Estamos de acuerdo?

Toca hoy el turno para hablar de las Emociones Positivas, esas que nos producen bienestar y sentimientos bellos. Y les voy a abrumar con tantas que no van a tener excusa que valga para no empezar a incorporarlas a sus vidas, o a fortalecerlas si es que ya lo están.  Elijan una o dos, aquellas que más fáciles les resulten en un principio, y poco a poco pero con una voluntad decidida empiecen a dedicar algo de tiempo al día para ensayarlas, pensarlas y comprobar cómo se ve el mundo desde ellas. Les aseguro que merece la pena el esfuerzo porque puede ser el mayor regalo que obtengan en su vida. Son ellas, su aprendizaje y su puesta en práctica las que nos harán estar lo suficientemente bien, aún en tiempos difíciles, como para no rompernos o quedar destruidos y ser “como el junco que se dobla pero sigue siempre en pié”.

Veamos cuales son:

La primera en la que pensamos generalmente es en la Alegría o Felicidad. Y se utilizan indistintamente dando a entender que ambas cosas son lo mismo. Desde mi punto de vista no es así. La Felicidad si es una emoción que podemos definirla como la sensación de una absoluta satisfacción con uno mismo y sus circunstancias. La Felicidad son momentos, sensaciones, estados, épocas en las que todo va bien y eso nos motiva a reproducir los acontecimientos que nos la produce. La Alegría en cambio es una decisión, una opción ante la vida y la forma de vivirla. La persona alegre decide y apuesta cada día por vivir con Alegría aunque no ocurra acontecimiento alguno que la sustente, no espera que sean los acontecimientos externos los que la creen. Es una postura valiente ante la vida que entiende que la Alegría está en el color del cristal con el que miramos la realidad, y eso amigos, no se consigue sin esfuerzo, sin trabajarlo, sin una firme decisión. La vida no nos lo pone fácil muchas veces, ¡qué les voy a contar! Y la Alegría es la mejor medicina, la risa o la sonrisa que conlleva desbarata el miedo, le quita su poder, aumenta la producción de endorfinas que son las responsables de nuestro bienestar. En algunas culturas ancestrales existía la figura del “payaso sagrado”, hechicero que ponía en práctica el poder de la risa en lugares destinados a ello para sanar a los guerreros heridos. Lo que hoy en día se viene llamando Risoterapia.

Si hay una emoción clave para mantener nuestra mente en positivo y que garantiza por tanto nuestro bienestar esa es el Agradecimiento. Dar gracias y estar agradecidoa todo, a todo y a todos los que a diario hacen nuestra vida más bonita, más fácil, más plena, a todo lo que recibimos y por todo lo que SI tenemos, aunque sean pequeños detalles que por repetidos o cotidianos dejamos de valorar. Ojalá recordásemos tanto lo bueno como recordamos lo malo. Y les voy a proponer de nuevo el ejercicio de dormirnos pensando en todas aquellas cosas que hemos recibido cada día, no busquen grandes cosas, esas no pasan a diario, pero es sorprendente lo que sí recibimos y nos pasa desapercibido.

¡Qué bonito enamorarnos!. Es una de lasEmociones positivas que más intensamente vivimos y sentimos la belleza de la vida, nos acerca directamente a la felicidad, aunque a veces también al desasosiego. He dicho Enamoramiento, no Amor. Porque el Amor es un sentimiento y no una emoción, por eso necesita tiempo para desarrollarse. No podemos Amar de un día para otro, pero si podemos Enamorarnos en el tiempo que tarda en saltar una chispa. Esa es la gran diferencia entre ambos, que a veces también se confunde como si fueran una misma cosa.

Pero el  Afecto por algo o por alguien, otra emoción positiva, se le asemeja con una menor escala de intensidad. No me detendré en él porque todos saben de qué hablo.

Otra emoción positiva más importante de lo que parece es la Diversión. “No, yo no tengo tiempo…, eso los niños o los jóvenes…, cuando termino de todo no me queda gana de nada…”. Afortunadamente ese planteamiento ha cambiado bastante en los últimos años. Cada cual tiene diferente manera de divertirse, en esencia se produce cuando llevamos a cabo alguna cosa, algún entretenimiento que nos produce bienestar. Y cuando eso ocurre nuestra mente está en positivo, y disfrutamos, y reimos… ¿Les recuerdo el poder de la Risa?.
Relacionado con la Diversión pero no necesariamente está el Humor, el sentido del Humor. Con él sacamos el lado cómico de las cosas, aunque sean dolorosas, aunque sea negro, o ácido. Cuando conseguimos meter una cuña de Humor en nuestra situación, o en un asunto que nos altere, o en algo que nos duela, damos un gran paso para encontrarnos mejor porque con él relativizamos, quitamos hierro, dolor y drama, pasamos a otro registro sólo con ponerlo en marcha.

¿Y el poder de la Ilusión?... Si la Fé mueve montañas posiblemente la Ilusión también. Si no existe en nuestra vida “algo” que la despierte debemos inventarlo. Cuando nos abandonamos y dejamos de tener Ilusiones comenzamos a morir. ¿Recordamos la niñez? A veces nuestras ilusiones eran tan intensas que no nos dejaban estar quietos, ni dormir. Si, ya sé, ya sé, desde el mundo adulto es distinto, mucho más difícil. Bien, es cierto, pero si empezamos a ensayar la mirada del niño o la niña que fuimos, que sigue dentro de nosotros, con los ojos bien abiertos porque el Mundo era un lugar lleno de sorpresas, de magia incluso, donde todo era posible, podremos entonces crearnos ilusiones llenando nuestra vida de proyectos o deseos ilusionantes. Vamos a dejarle algo de espacio y tiempo a ese niño interior.

El Gozo, la Pasión, es obvio que son emociones positivas también, intensamente positivas, intensamente placenteras, intensamente revitalizantes. No sólo en el terreno sexual al que van muy unidas. Podemos gozar con un paisaje, con un libro, un cuadro, una buena conversación, y sentir Pasión por… las posibilidadesson infinitas.

Como infinita debe ser nuestra Satisfacción cuando hemos conseguido un objetivo, cuando lo hemos hecho lo suficientemente bien (lo que sea) como para valorar nuestro esfuerzo y el fruto obtenido. Como siempre pasa existen los dos extremos, para las personas con un excesivo nivel de autoexigencia les es difícil sentirse satisfechos y para las personas que tienen ese nivel bajo se dan por satisfechos pronto. Pero desde aquí ya les digo, en general nos premiamos poco, se nos pasa por alto celebrar y estar satisfechos, y nuestro diálogo interno suele ser demasiado crítico.

Si con las emociones negativas el esfuerzo está en gestionarlas adecuadamente, controlar su negatividad y combatirlas, en las emociones positivas nuestro esfuerzo va dirigido a crearlas, mantenerlas, generarlas con mayor intensidad y frecuencia. Recrearnos en ellas, exagerarlas, traerlas a nuestra mente con frecuencia, potenciarlas. Porque efectivamente lo negativo deja más huella, tendremos que estar alerta para impedirlo y combatirlo con un bombardeo de belleza y positividad.
 
 
Ana Mª Molina Fernández

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