Corazones volcánicos

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18Julio 2021
Corazones volcánicos
El mejor turismo es el que te llena de experiencias y de vida. La Geología, aunque ciencia de piedras inertes, también está viva. A través de los volcanes que siguen conectándonos con Centro de la Tierra, todo el espacio calatraveño se ha conformado, tanto en la sierra como en los valles y llanuras por diversos tipos de conos y cráteres que influyen, por ejemplo, en las espectaculares aguas, lagos y paisajes irrepetibles, minerales y montañas que siguen siendo un patrimonio vivo que se defiende, por ejemplo, con la creación del proyecto de Geoparque “Volcanes del Campo de Calatrava”. De la mano de la Diputación de Ciudad Real se ofrecen, a través de Turismo Ciudad Real, tanto rutas como visitas y charlas de las que nadie debería perderse.

El pasado cuatro de octubre, Almodóvar del Campo y Puertollano fueron capitales europeas en la “Jornada de los Volcanes”. A muchas personas esta celebración les sigue pareciendo, en mayor o menor medida, curiosa. Porque la actividad del magma que asciende hasta romper los contornos del globo desde el manto y las profundidades de nuestro mundo, ha roto los horizontes de este mapa geográfico una multitud de veces desde que se enfrió el paisaje de estos territorios.

Más de una vez, desde los ventanales del consistorio rabanero, he señalado a primeros y segundos ediles, los claros cráteres que pueblan la Sierra de Santa Ana y los caminos monteros de La Mesta. Muchas y muchos nosotros nos hemos sorprendido al distinguir diáfanamente esas formaciones de cuarzo y basalto que salpican la orografía rocosa.

Nos tranquiliza, en parte, recordar que surgieron y deformaron sus crestas cuarcíticas a lo largo de más de cincuenta millones de años. Eso sí, hay más de trescientos conos de varias erupciones salpicando el campo calatraveño y que habían servido, con sus piedras picadas y amontonadas, para trazar los caminos de hierro de la FEVE, la Renfe y el AVE a lo largo de los últimos dos siglos. Estas formaciones tienen menos de dos millones de años.

Empecemos por aquí, entre los sembrados, las viñas y los olivares de los caminos hacia Villamayor de Calatrava, directos a caleros y antiguas fundiciones, los restos vítreos se mezclaban, arrastrados por arados y cosechadoras, con bombas de cenizas ancestrales y obsidianas de colores que daban cuenta de lo que había brotado de los interiores del pasado. Se han hecho colecciones de piedra pómez y cuarzo derretido y vuelto a hacerse sólido, que pueblan los museos y los anaqueles de casas particulares y colegios. No falta de nada.

Si se observa, gracias a Google Maps y otras aplicaciones de las redes globales, la superficie de nuestro territorio, aparecen lagunas de redondez alarmante que salpican todos estos términos municipales. Son también cráteres. Conos, circos más o menos caídos por el empuje de las orogénesis, charcas y espacios lacustres en medio de los secarrales manchego y alcudiano, colinas truncadas por alguna explosión inmemorial y géiseres fríos o calientes a mitad de la nada, nos van contando un tremendo relato de la fuerza destructiva (y creativa) que tiene la Madre Naturaleza.

En el enorme término almodovareño y su decena de pedanías, hay minas y agujeros de los que brotan constantemente gases y componentes que se producen al calor del vientre de Gea. Sus inquietantes profundidades y los suspiros exhalados por el terreno han poblado los mitos desentrañados por sus gentes, cambiando nombres y teologías según iban alternándose las sucesivas religiones. Alcudia y Calatrava conectan Almadén con Calzada y Aldea y hacen que Almagro y Granátula tengan aguas sulfurosas y medicinales.

Tenemos un corazón de hierro, de hulla y de piedras que están llenas de combustible para seguir avanzando. En Fuencaliente, no lo olvidemos, el líquido ferruginoso surge a temperaturas elevadas de un monte aparentemente tranquilo. Es obvio que en su interior hay calderas naturales que alimentan el hervidero santo que tantas enfermedades sigue curando.

Hefestos o Vulcano son los dioses auténticos que habitan bajo nuestros pies para invitarnos a recorrerlos en una provincia de Ciudad Real, con turismo seguro y una gloriosa herencia telúrica con la que hacernos más o menos inmortales. 
https://www.proyectogeoparquevolcanesdecalatrava.es/

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